Contrabando de C-46 en México

Después de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas estadounidenses comenzaron a vender sus excedentes. Fue entonces cuando la mayoría de los países latinoamericanos adquirieron una gran flota de aviones de transporte C-46.
Una cantidad especialmente grande de estos aviones terminó en manos de aerolíneas privadas mexicanas. Probablemente la primera fue la compañía Aerovías Contreras, que el 21 de noviembre de 1947 compró su primer avión C-46A (s/n 26043), recibiendo la matrícula XA-GOT, y más tarde adquirió una segunda máquina de este tipo, la XA-JEB.
Lamentablemente, la inmensa mayoría de estos aviones se utilizaron para transportes ilegales. Esta página de la historia ha permanecido en la sombra. Por ello, hemos intentado recopilar todos los casos conocidos en orden cronológico.
Primeros Incidentes y Confiscaciones
A mediados de 1948, un C-46D (44-77985, s/n 33381) fue interceptado en el aeropuerto de Ciudad de México con un cargamento de armas para la República Dominicana. Debido a la falta de los documentos necesarios, el avión fue confiscado e incorporado a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM). Este fue el primer avión de este tipo en servicio con las fuerzas aéreas nacionales.
Sin embargo, debido a la falta de repuestos y tripulación, el avión fue prácticamente abandonado en el aeropuerto de la capital. En 1950, el empresario Zygmunt Wooren de la compañía Cables ZETWU compró el avión. Recibió la matrícula XB-HUV y en octubre de 1951 fue vendido a los Estados Unidos, donde se registró como N75866.
Otro avión de contrabando fue el Curtiss C-46F (N68965, s/n 22491), formalmente propiedad de Albany Industrial Corp., interceptado en la Ciudad de México en 1972. Al igual que el avión anterior, esta máquina solo se integró formalmente en la FAM y no fue dada de baja hasta 1993.
El Auge del Contrabando en los Años 80
El mayor número de casos de contrabando de C-46 se registró entre 1981 y 1985. Así, a finales de agosto de 1981, un C-46F (N1850, s/n 22537), registrado a nombre de Oklahoma Aircraft Corp., aterrizó en el antiguo aeropuerto de Minatitlán. El plan de los contrabandistas se basaba en la sorpresa, pero el personal llamó por radio a los militares, quienes arrestaron a los delincuentes que estaban cargando el avión. La aeronave fue entregada a PEMEX (Agencia Gubernamental de Petróleos Mexicanos), donde terminó sus días como chatarra.
Incluso las tripulaciones que operaban legalmente en el país intentaron contrabandear. Así, una noche de 1982, la tripulación de un C-46A (N355M, s/n 00471) de la compañía Air Inc. intentó transportar contrabando desde Huichapan. Sin embargo, fue capturada por los militares y compartió el destino de sus predecesores. Cabe destacar que en todos los casos el contrabando era de electrónica.
Al año siguiente (15 de noviembre de 1983), en un aeródromo en Arriaga, agentes especiales de la IRS (Secretaría de Hacienda) confiscaron un C-46D (N5131B, s/n 30686) con un cargamento de contrabando. Poco después, la tripulación de un C-47 trasladó el avión al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Un año más tarde, el avión fue entregado a la Fuerza Aérea y recibió el número TEC-6047. Este avión se convirtió en el primero oficialmente aceptado en servicio, asignado a la BAM 1.
A pesar de la escasez de repuestos y pilotos capacitados, el aparato voló hasta 1989 y fue dado de baja en 1992. El avión fue comprado por un empresario estadounidense que quería restaurarlo para el vuelo. Sin embargo, se quedó sin fondos y en enero de 2001, el avión fue entregado a un museo en León. Gracias a los patrocinadores, este avión se encuentra ahora en perfecto estado.
Continuas Confiscaciones y el Fin de una Era
Unos meses después, en 1984, fue confiscado un C-46F (N67970, s/n 22587) de la compañía Air Tram Leasing. El avión fue entregado a la Fuerza Aérea y recibió el código TEC-6049. Voló poco y fue dado de baja en 1989. El mismo empresario estadounidense que quería el TEC-6047 también quiso adquirir este avión, pero fue retirado en enero de 2001.
De manera similar, la Fuerza Aérea Mexicana recibió el TEC-6050, que fue incautado el 25 de mayo de 1985. Se trataba de un C-46F (N7366N, s/n 22470). Pocos días después, los militares incautaron otro C-46 (s/n 22405) junto con un DC-6 al norte de San Luis Potosí. El avión, con matrícula N516AC, pertenecía a Atkins Aviation. Esta aeronave tenía una rica historia y había pertenecido sucesivamente a Capitol Airways, Lufthansa, la Fuerza Aérea del Perú, Southern Air Transport e Intermountain Aviation. El transporte recibió el código TEC-6051, tuvo poco uso y fue dado de baja en 1993.
El último C-46 “de contrabando” fue un Super C-46 (N1548V, s/n 265), incautado en mayo de 1986. Tradicionalmente, la máquina fue entregada a la Fuerza Aérea y recibió el código TEC-6052. Sin embargo, fue la única máquina que llevaba un código de la Fuerza Aérea pero nunca sirvió allí. Fue devuelta a sus propietarios, después de lo cual el avión fue vendido a la aerolínea Air Services, donde se convirtió en N64DT, y terminó su carrera en Bolivia como CP-2168.
La presencia de tales aeronaves en territorio mexicano en ese momento puede explicarse por la existencia de elementos corruptos a ambos lados de la frontera que controlaban el mercado negro. La pertenencia de los aviones a las mismas empresas sugiere la existencia de esquemas “estándar” de contrabando de electrónica.